Marta y Mikel se conocen desde que eran niños. Sus madres son mejores amigas, y ellos crecieron juntos soñando con vestir la camiseta de la Real Sociedad.
Años después, ambos lo consiguieron: él, capitán del primer equipo; ella, capitana del femenino.
Eran inseparables... hasta que todo cambió.
Cuando a Marta la cedieron al Barça, Mikel empezó a alejarse sin explicación. Dejó de escribirle, de llamarla, de ser ese amigo que siempre estaba ahí. Lo que ella nunca supo fue que él lo hizo porque se había dado cuenta de algo que no quería aceptar: estaba enamorado de su mejor amiga.
Ahora, Marta ha vuelto a Donosti. Su relación, forzada al principio por sus padres, poco a poco empieza a recuperar la complicidad de antes... y esta vez, quizá también lo que ambos se negaron a sentir.
"Siempre fuimos un equipo. Hasta que aprendí que también se puede perder el corazón jugando en casa."
All Rights Reserved