Tokio, año 2009.
El sonido de la lluvia golpeaba el techo de la escuela primaria mientras Koharu Matsuno, una niña de once años de cabello rosado y ojos grises, se quedaba sentada sola en el patio vacío. Las lágrimas se mezclaban con las gotas que caían sobre su rostro.
Esa mañana, un grupo de chicos mayores se había burlado de ella.
-"Tu hermano es fuerte, pero tú eres solo una niña débil."
-"Seguro Chifuyu pelea solo porque te tiene que proteger."
Koharu no había dicho nada. Solo apretó los puños, sintiendo cómo el corazón le ardía de rabia.
Horas después, escuchó los rumores: Chifuyu había peleado con ellos. Por su culpa.
Esa noche, al llegar a casa, lo vio con un labio roto y las manos vendadas.
-¿Por qué lo hiciste? -preguntó, con la voz temblorosa.
Chifuyu sonrió, como si no fuera nada.
-Porque nadie se mete con mi hermana.
Pero esas palabras, en lugar de reconfortarla, la atravesaron como una lanza.
Koharu se miró al espejo esa misma noche. Su reflejo mostraba una niña frágil, con los ojos hinchados de llorar.
-No quiero que vuelvas a pelear por mí, Chifuyu... -susurró-. La próxima vez, yo te protegeré a ti.
Desde ese día, Koharu Matsuno decidió volverse fuerte.
No solo para dejar de ser una carga, sino para demostrarle al mundo -y a sí misma- que incluso una pequeña primavera puede florecer en medio del caos.
Tras que un adolescente normal sea asesinado por causa de un error del imperio multiversar deciden enviarlo al mundo de DxD, como un inmortal desde el año 5000 A.C.