
Cuando el mundo pierde color, los olores se apagan y la vida pasa a ser una monotonía aplastante, no hay mucho por apreciar. Un Omega sin olfato es menos que un beta. Un Alfa sin aroma es menos que un beta. Ambos están encadenados a los fantasmas de un pasado que les arrebató su esencia. Se "odian" porque en el vacío del otro encuentran la prueba irrefutable de su propia soledad. Y es precisamente en esa soledad compartida donde hallarán la compañía que necesitaban y no sabían.All Rights Reserved