El mundo se rige por las indicaciones que se dictan desde las sombras, la nueva humanidad duerme y, mientras eso ocurre, tras bastidores se mueve una cacería sistemática.
¿El objetivo? Limpiar todo rastro de un pasado superior y continuar con un teatro donde el presente y el futuro son sinónimos de arcaico. Por debajo de cuerdas, crear un ejército de criaturas sanguinarias con las presas.
Orden y caos están en las mismas manos, y eso Eizen SeoAri lo sabe muy bien, es entonces cuando toma la antorcha que su madre le dejó y se coloca a la cabeza de Grupo Eizen, uno de los vestigios de lo que fue todo un Imperio, conglomerado que no ha podido ser tomado, subyugado ni derribado por la Élite que gobierna toda Assiah.
Ante todo busca venganza, aún cuando sabe que vienen por ella y el Legado de su madre, pero la presa puede convertirse en un fiero cazador. No sucumbirá sin pelear y en el transcurso intentará recuperar algo que le fue arrebatado tiempo atrás, alguien por quien volvió...
Durante más de mil años, Lalisa ha caminado entre sombras, observando el ascenso y caída de imperios, la danza efímera de los mortales y el eterno silencio de su propia existencia.
En un mundo donde la sangre es poder y la belleza es un arma, Lalisa lidera a un linaje de vampiros tan letales como elegantes, criaturas condenadas a sobrevivir entre guerras, secretos y corazones que se rompen con un solo movimiento.
Pero incluso en la inmortalidad, el pasado siempre encuentra la forma de regresar...
Una voz olvidada.
Un eco que atraviesa los siglos.
Un recuerdo que amenaza con devolverles lo único que creían haber perdido para siempre: Sentir.
Porque incluso los monstruos recuerdan lo que fue amar.