En la corrupta ciudad de Murshell, el detective privado Elias Vance creía que el infierno era simplemente el nombre del ayuntamiento. Pero una noche, en medio de una fiesta de élite, conoce al Ledger Man: un ejecutor de traje gris que mata sin emoción, dejando a su paso un rastro de pánico y un maletín misteriosamente vacío.
Lo que convierte a este asesino en una pesadilla es su regla: cualquier persona que interfiera o mencione un nombre, queda condenada.
Elias se encuentra de repente como el único testigo, y su escepticismo se desmorona cuando descubre que el caso no es un crimen, sino un problema teológico con un plazo de entrega. Ahora, con el Ledger Man escribiendo la lista en tiempo real, Elias debe decidir si la búsqueda de la verdad merece inscribir su propio nombre en el libro de deudas.