Esta historia ocurre en un mundo lleno de grandes multinacionales que moldearon un futuro donde las personas se volvieron completamente dependientes de la tecnología. Pero no os equivoquéis, esta no es la típica historia sobre como la tecnología ha invadido nuestras vidas porque eso ya ha pasado.
Esta historia toma un giro inesperado y la narrativa empieza a desarrollarse en un mundo postapocalíptico, donde las personas permanecen desconectadas de la red, sin saber que hacer, sin saber a dónde ir y sin la certeza de saber si al día siguiente seguirán con vida.
Uno de nuestros protagonistas es Aaron, un profesor de instituto convertido en soldado, obligado a luchar y abandonar todo lo que conocía. Él no es un héroe, tampoco es perfecto, pero es nuestro protagonista. Su camino le llevará a encontrarse con Mariam, una adolescente con los restos de una familia rota que proteger.
Sin poderes, sin magia, sin puntos de guardado... ¿Sucumbirán a las reglas de este nuevo mundo, donde la digitalización y lo que queda de la humanidad luchan por ver quién es el último en pie?
No sabe cómo ni porqué.
Pero tras derrotar a Shigaraki y a All For One, Izuku despertó en su ciudad natal...
Pero rápidamente notaría un detalle muy importante.
Todo estaba muy colorido, alegre y en perfecto estado como si la guerra nunca hubiese ocurrido.
Confundido, preocupado y en alerta, Izuku investigará más a fondo finalmente darse cuenta de algo muy importante.
Este no era su mundo.
¿Una ilusión? ¿Está muerto? ¿Universo paralelo?
Confundido y desorientado, Izuku deberá arreglárselas para sobrevivir y descubrir que estaba sucediendo.
Y sobretodo...
Que todo NO es como lo recordaba.