Siempre creí que él era el misterio: su sonrisa perfecta, su mirada imposible de leer, su piel pálida que parecía esconder secretos. Pero el verdadero misterio era yo.
El día que vi su rostro en un cartel de se busca, algo dentro de mí se quebró.
Na Jaemin.
Desaparecido.
Última vez visto: conmigo.
Desde entonces, comencé a recibir mensajes suyos que aseguraban que ya habíamos jugado este juego antes. Que yo siempre olvidaba. Que él siempre me buscaba.
Mis recuerdos empezaron a fallar, mis pensamientos dejaron de sentirme míos.
Hasta que encontré, en mi propio espejo, una frase escrita con marcador negro:
"Cuando recuerdes quién eres, el juego termina."
Lo extraño no fue reconocer su letra.
Lo extraño fue reconocer la mía, justo debajo... tachada.
-Está historia es completamente de mi autoría.
-No se permite copias ni plagios.
-Advertencia: Psicología, manipulación, distorsión de la realidad.
-No es real, es puramente ficción.
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