Las cicatrices que nadie vio
ya en el Nuevo Mundo, la tripulación del Monkey D. Luffy está en una racha horrible. Fallan misiones, pierden aliados, la Marina los pisa los talones. Todo parece "mala suerte".
Pero no es mala suerte.
Es Luffy.
Cada vez que aparece una amenaza demasiado grande, él se adelanta solo. Hace tratos con piratas peligrosos, provoca a vicealmirantes, recibe castigos físicos en secreto para que la Marina cambie el objetivo. Se deja capturar unas horas solo para que los demás escapen. Se traga el dolor como si fuera carne gratis.
Y vuelve como si nada.
Con nuevas cicatrices.
El problema: nadie lo nota. O peor... lo notan mal.