
El mundo está cansado. No es un cansancio humano, sino un agotamiento que se siente en los suelos destruidos, en los ríos manchados de óxido, en los bosques talados para alimentar máquinas que nunca descansan. Cinco países se reparten un continente que lleva décadas respirando tensión, como si la tierra misma temiera que un disparo más pueda iniciar el incendio finalAll Rights Reserved