La vida de Madison Henderson, residente de Hawkins, Indiana, estaba cuidadosamente alineada: madre, estudios, su hermano pequeño Dustin, y su gato, Silver. Pero esa normalidad se resquebrajó hace un año, el 6 de noviembre, con la desaparición, la supuesta muerte, y el milagroso regreso de Will Byers, uno de los niños que Maddie siempre cuidaba y amigo de su hermano.
Maddie, poseedora de una curiosidad innata, sabe que la historia oficial es incompleta. Mientras la gente en Hawkins insiste en actuar como si nada hubiera pasado, ella observa las grietas de la fachada: el sheriff Hopper vigila a Will de lejos; su hermano y sus amigos lo miran con una extraña mezcla de pena; su mejor amigo, Jonathan, y su madre, Joyce, se niegan a separarse de él; e incluso el "idiota" de Steve Harrington ha cambiado, hasta el punto de saludar a Jonathan.
La verdad es una herida abierta que nadie quiere coser. A Maddie le duele profundamente que Jonathan, a quien le cuenta hasta sus cosas más vergonzosas, le niegue la verdad. Sin embargo, confía en que su hermano Dustin, con quien tiene una excelente relación, se lo revelará cuando esté listo.
Lo que Maddie no puede anticipar es que el secreto estallará literalmente en su cara. Se verá obligada a saberlo cuando la extraña mascota que Dustin trajo a casa cumpla su papel en la jerarquía alimenticia: devorando a Silver, el gato de Maddie, y quedando suelta.
En medio de este caos creciente, una tonta fiesta marca el inicio de una alianza inesperada. Maddie comenzará a acercarse a Steve Harrington, el mismo chico que hace un año se burlaba de Jonathan. Pronto, esta pareja insólita deberá trabajar codo a codo para salvar Hawkins y sus propias vidas.
¿Será Madison capaz de manejar la aterradora realidad que se esconde bajo su pueblo y, al mismo tiempo, permitirse que sus sentimientos por la persona que menos esperaba la guíen en la oscuridad?