Él es el dueño de la ciudad, un Daemon con sangre de oro y piel de porcelana. Ella es el cristal perfecto, un detalle histórico que él ha esperado años para coleccionar. En la frontera entre la arquitectura de vanguardia y los bosques salvajes de los Ozarks, se desarrolla una danza de control y anulación. Ella lo llama amor; él lo llama conservación. Narciso Walton ha encontrado su espejo definitivo en los ojos plateados de Ofelia, y no permitirá que el tiempo, ni la verdad, empañen su obra maestra.
All Rights Reserved