Una familia es algo a lo que no podemos huir, inclusive si esta no es de sangre.
Para Kiara, su vida se termino el día en que su hermano mayor dejo este mundo. Los recuerdos de la felicidad se ven borrosos tras un cristal opaco y confuso, ahora confinada a un orfanato cruel. Sin embargo, cuando la que se hace llamar una vieja amiga de la infancia de su mamá irrumpe para llevarsela a un nuevo hogar, la promesa de un futuro mejor se le antoja tentadora y cómoda.
Y para Björn Andrésen que dejo de vivir el día en que su mamá se suicido, el derecho a ser feliz se ve lejano. Con una belleza andrógina y unos ojos tristes, sobrevive su día a día en casa de su abuela.
La etiqueta "hermanos" no es cómoda, pero poco a poco tomara más sentido. Y si no, "hermanastros" siempre será una opción.
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