Esta historia nació en la frontera entre la ficción y el corazón. Es un viaje que entrelaza los escenarios que todos conocemos de la gran pantalla con rincones nacidos de mi propia imaginación, creados para darles a Natasha y Steve el final -y el principio- que siempre merecieron.
Acompañé a los Rogers-Romanoff a través de mudanzas, misiones secretas de pañales, antojos imposibles y la dulce espera de un nuevo mañana. Escribí cada palabra como una "línea de mando silenciosa", un refugio personal que me sostuvo en mis días más tristes y me hizo sonreír en los más felices.
Hoy, decido abrir las puertas de este hogar en el bosque. Lo que empezó como un consuelo para mí, ahora es una invitación para ti. Porque aunque este capítulo se cierra aquí, el amor y la protección de esta familia son un fuego que nunca se apaga.
Espero que, al leerla, encuentres un pedacito de la paz que yo encontré al escribirla.
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