Ella ama en silencio.
Él la saluda a veces, solo cuando está cerca, como si el mundo conspirara para que sus caminos se rozaran pero nunca se unieran.
Sus ojos café -oscuros, brillantes como ámbar en sombra- son el lugar donde ella se pierde, aunque él no lo sepa.
Entre pasillos, clases y silencios, ella intenta entender si molesta, si sobra, o si simplemente es invisible. Habla con pocos, pero siente demasiado. Cada mirada, cada gesto, cada palabra no dicha pesa más que mil conversaciones.
Esta es la historia de una chica que aprendió a querer bajito... y quizá un día aprenda a quererse fuerte.
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Quiero avisar que no soy buena en esto de crear historias y si tienes una sugerencia para otro capítulo de esta historia, me ayudaría demasiado.💗