La vida constituye uno de los regalos más preciados, podemos convertirnos en los protagonistas de la misma o permitir que alguien más la moldee. Pero es que a medida que pasa el tiempo las preguntas van acrecentando y hay momentos en los que desearíamos tener un botón para desactivar todo pensamiento circundante que nos ayude a tener un poco de tranquilidad.
Sentirnos acompañados es muchas veces uno de nuestros mayores deseos, alguien que pueda entender tu forma de pensar, que sepa escuchar, con quién puedas ser tú mismo, pero sin ser juzgado.
Cuando se es joven se tiene inocencia, cuando se es mayor se llena el alma de heridas, algunas tardan más en cicatrizar.
No creo poder ayudarte mucho, pero lo que sí sé es que puedo ser tu compañera detrás de la pantalla.
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