Le dedica a Nice, todo recatado y formal con su traje blanco puro acentuado con adornos dorados, una mirada apreciativa, deteniéndose a admirar su esbelto cuerpo: postura perfecta, hombros estrechos y cintura aún más estrecha, extremidades largas y gráciles como las de una bailarina de ballet. La imagen perfecta de la elegancia suave que cualquier omega de la alta sociedad mataría por tener.
-De acuerdo. Desnúdate, entonces. Muéstrame la mercancía.
Héroe o no, el valor de Nice como moneda de cambio depende en gran medida de su estatus como omega y del deseo enfermizo de la gente por verlo, el cuarto héroe omega de mayor rango en la historia moderna, el más codiciado entre los cinco mejores, desmoronarse bajo su control.
-Será un placer -murmura Nice con voz dulce y tranquila mientras hace una reverencia en una tonta muestra de respeto.