Se amaron sin esperarlo. Se perdieron sin explicaciones. Aya desapareció con el corazón roto. Amir aprendió a vivir con la herida, creyendo que había sido traicionado. Tres años después, el destino los enfrenta de nuevo, con un niño, demasiados silencios y un amor que nunca murió. ¿Puede un amor inefable sobrevivir a todo lo que nunca se explicó?
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