Sinopsis:
Nolan Cruz hizo una promesa: "Te protegeré hasta con mi vida". Se la hizo a su hermana pequeña, Keity. Pero el destino es un cruel comedor de promesas, y una enfermedad cardíaca se la arrebató entre sus brazos. Desde entonces, el mundo de Nolan se pintó de hielo y culpa.
Ahora, a sus veintisiete años, es un depredador en el gimnasio que es su reino. Su filosofía es simple: las mujeres son cuerpos hermosos para conquistar, usar y descartar. Un ritual de sexo brutal y sin sentimientos que ahoga, noche tras noche, el eco de una risa que ya no existe. Su corazón no late, solo latea.
Hasta que aparece Shelly.
Una chica rellenita, de mirada color miel, que no se inmuta por sus abdominales marcados ni por su sarcasmo filoso. Shelly no lo mira como a un trofeo; parece ver más allá, y eso lo desconcierta. Peor aún, en sus gestos, en su risa, Shelly tiene ecos de Keity, despertando fantasmas que Nolan juró enterrar.
Shelly no quiere acostarse con él. Quiere verlo. Y poco a poco, contra todos sus instintos, Nolan comienza a dejar que alguien entre en la fortaleza de su dolor. Aprende a sentir de nuevo, a temblar de una forma que no sea de rabia.
Pero el pasado no perdona, y la tragedia no conoce de segundas oportunidades. Cuando la vida decide golpear de nuevo con el mismo diagnóstico que destrozó su mundo, Nolan se enfrenta a la decisión definitiva. ¿Hasta dónde llega realmente una promesa hecha desde el amor más puro?
Una historia intensa, adictiva y desgarradora, narrada en primera persona por un hombre roto que aprenderá que a veces, el amor más grande no es el que se vive, sino el que se entrega.
Advertencia: +18. Contiene escenas explícitas, lenguaje crudo, temas dramáticos y un final que te dejará sin aliento.
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