[(Soukoku ) - (Omegaverse )]
No solo desapareció...
me dejó solo ante un mundo que no estaba preparado para seis latidos.
Cuando supe que estaba embarazado creí que el suelo se abría bajo mis pies. Tuve que ir al hospital, una y otra vez, para chequeos constantes, preguntas que dolían más que las agujas, miradas que no entendían cómo un solo cuerpo podía cargar tanto. Los médicos me hablaban con cuidado... pero yo veía el miedo en sus ojos.
Me preguntaron si quería interrumpirlo.
Lo dijeron como si no fueran vidas.
Como si no los sintiera ya dentro de mí.
Y me negué.
Sin dudar.
Sin pensarlo.
Porque aunque él se hubiera ido, aunque me hubiera roto, esas seis pequeñas vidas eran lo único que me mantenía respirando. Eran todo lo que quedaba de nuestro amor, de lo que fuimos, de lo que juramos sin palabras. ¿Cómo podría renunciar a ellos, si eran lo único que no me abandonó?
Cada visita al hospital era una batalla. Cada noche, una plegaria silenciosa para que siguieran latiendo. Yo tenía miedo... sí... pero también tenía una determinación que nunca supe que existía en mí.
Durante cinco años aprendí a ser fuerte.
No porque quisiera...
sino porque no tenía a nadie más.
Tres niñas. Tres niños.
Seis corazones que me llamaron hogar cuando el mundo me cerró las puertas. Los cuido en silencio, guardo sus secretos, sus dones, sus preguntas. Ellos crecen con habilidades que no comprendo del todo, con una fuerza que no aprendieron de mí... sino de un alfa que no conocen, pero que vive, sin quererlo, en su sangre.
Me preguntan por su padre...
y yo solo puedo bajar la mirada.
A veces lo odio.
A veces lo extraño tanto que duele vivir.
Seguire aquí. .Protegiéndolos. Amándolos. Defendiéndolos incluso del hombre que los creó... si algún día se atreviera a aparecer.
Porque soy un omega.
Pero antes que eso...
soy su padre.
Y por ellos... soy capaz de enfrentar al mundo