Minho trabajaba para la empresa de modas de su padre, no era lo que quería pero no podía oponerse a las órdenes de este. Gracias a ese odio y las ganas de salir corriendo apenas el reloj marcaba la hora de salida de su trabajo, solía frecuentar un bar que estaba lejos de aquella empresa; lejos de su padre. Era un lugar apartado donde la música era tranquila, no era muy concurrido y sobre todo la atención era ideal.
Lamentablemente un día no volvieron a abrir; las puertas de ese bar permanecieron cerradas durante meses.
Jisung era alguien muy callado; no tenía muchos amigos, ya que le resultaba un poco (por no decir muy) difícil entablar siquiera una conversación con personas ajenas a su vida. No tenía dinero y debía pagar la renta de la habitación en la que vivía, por lo que no había podido terminar sus estudios. Pasó mucho tiempo buscando un lugar que aceptara su solicitud de empleo, hasta que finalmente aquel bar reabrió y lo contrataron, fue de los primeros en dar interés en el trabajo y necesitaban empleados. No era una buena idea, pero encontrar otro sitio que aceptara a alguien como él iba a ser muy difícil, así que tuvo que adaptarse a ese ambiente.
Semanas después de abrir, Minho decidió volver a visitar el lugar. Estaba tan exhausto y estresado que lo único que necesitaba era un trago y dejar de pensar en el trabajo, pero sobre todo en su padre.
Al llegar hubo un choque, pero no literal.
-Oye, ¿acaso me estás ignorando? -dijo levantando su voz.
¿Por qué aquel hombre no se inmutaba?
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• Esta historia es pura FICCIÓN, recuerden no tomárselo literal.
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• No necesitas ser fan del grupo para comprender el fanfic.
•Contiene violencia.
Es mi primer fic, agradezco mucho tu apoyo. •ᴗ•
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