NOTA: Este no es un texto de Dark Romance ni Algo que se parezca
En un país donde la moral, la ley y el estatus se confunden con propiedad y obediencia, el banquero Sebastian Delacroix inicia su día convencido de haber obrado con rectitud. Tras visitar su bar favorito y escuchar una conversación vulgar sobre la caída de los Lafayette, una de las familias nobles más antiguas del país, la curiosidad -mezclada con un sentido retorcido de justicia- lo conduce a la plaza donde se subastan los restos de la dinastía arruinada.
Entre ancianos debilitados y un joven escuálido, Étienne encuentra a una muchacha rubia cuya calma entrenada, fragilidad y disciplina implícita despiertan en él un interés inmediato. No es deseo, ni compasión: es cálculo. Potencial. La posibilidad de moldear a alguien joven y educado bajo las reglas estrictas que él considera esenciales para la sociedad.
Aun consciente del precio exorbitante, Sebastian decide comprarla. Mientras la multitud observa en silencio, la joven es marcada como propiedad y entregada a su nuevo dueño. Para él, no es una persona: es una herramienta, una inversión, un proyecto al que puede dar forma.
Esta decisión -aparentemente lógica y moral para Sebastian - marca el inicio de una relación inquietante donde obediencia, poder y disciplina se entrelazan en un mundo donde la humanidad tiene precio.
Isabel Rosón regresa a Las Encinas después de años lejos, dispuesta a enfrentar a su hermana Carla y todos los secretos que la escuela oculta. Entre miradas que esconden más de lo que dicen, amistades peligrosas y misterios que acechan en cada pasillo, Isabel descubrirá que el amor puede nacer donde menos lo esperas... y que algunas verdades duelen más que cualquier mentira.
Entre Encinas y secretos, amar aquí tiene consecuencias.