William.
El regreso a Hawkins no sólo se llevó la efímera y tambaleante tranquilidad que creyó haber encontrado en California, sino que también le arrebató sus recuerdos después de un colapso. No había una explicación exacta y su conexión con Vecna parecía ser la única respuesta sensata; Will simplemente despertó un día cualquiera sin recordar a nadie, ni nada de lo que había pasado.
Su desaparición, el momento en el que algo más habitó en él, las peleas, las caídas, las victorias y las derrotas; todos los planes y sus miedos ya no existían más en sus memorias. Tampoco estaban ahí las personas de su vida: Su familia, sus amigos. Mike. No recordaba haberlo conocido, haberse enamorado de él, ni haber sufrido por él. Nada de lo que solían ser.
No recordaba el día que lo conoció, y tal vez nunca lo conocería nuevamente.
Michael.
El regreso a casa representó la caída de la vida que tenía. Se rompió en un montón de pedazos pequeñitos que difícilmente podría unir alguna vez. Hawkins era un caos, y su vida emulaba ese desastre. Su relación con El cambió sin una razón que alcanzara a comprender, su familia estaba expuesta a un peligro que nunca comprenderían y sus amigos aún estaban experimentando sus propios duelos y fantasmas.
Will lo olvidó por completo un día cualquiera, y Jonathan le pidió que no intentara conocerlo de nuevo; que no tratara de regresarle a Will memorias de ellos dos, porque no todas eran agradables, porque en muchas de ellas le hizo daño sin querer. Porque era mejor para Will olvidarlo por completo. Todo lo que solían ser.
Recordaba perfectamente el día que lo conoció, pero no podía conocerlo nuevamente.
All Rights Reserved