Nicholas Brown era vecino y amigo de Sidney Prescott desde que tenían memoria. Entre ellos siempre hubo una cercanía natural; crecieron juntos, compartieron deberes, secretos y noches viendo películas de terror que a Sidney la dejaban temblando y a Nicholas riendo.
Cuando Billy y Stu llegaron al círculo, todo pareció encajar. Nick congenió con ellos sin esfuerzo: Billy lo entendía sin que él hablara demasiado, y Stu lo hacía reír incluso en días malos. Lo que Nick no sabía es que, al mismo tiempo, él se estaba convirtiendo en algo que ni Billy ni Stu podían controlar: una fijación peligrosa, silenciosa y que ambos ocultaban de manera torpe.
Pero Woodsboro es un pueblo pequeño, y los secretos nunca duran.
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