Izuku Midoriya nunca perteneció al mundo de los héroes.
Hijo de All For One y criado junto a Tenko Shimura -su hermano adoptivo convertido en Shigaraki-, Izuku creció entre violencia, entrenamiento cruel y promesas rotas. Su singularidad, tan peligrosa como inestable, lo convierte en la clave del plan final de su padre: derribar el sistema heroico desde adentro y reemplazarlo por un reino de caos.
Shoto Todoroki, el héroe prodigio moldeado por el apellido Todoroki y las expectativas imposibles de su familia, vive atrapado entre misiones, disciplina y silencios que nunca termina de entender. Hasta que aparece él: un villano de ojos verdes que debería ser su enemigo, pero cuya fragilidad es imposible de ignorar.
Cada encuentro entre ellos debería terminar en una pelea.
Pero no lo hace.
Cada enfrentamiento los acerca más, no menos.
Shoto ve en Izuku humanidad.
Izuku ve en Shoto algo que jamás tuvo: una luz que no lo juzga.
Cuando All For One activa el plan para convertir a Izuku en su arma perfecta, Shoto toma la decisión más prohibida de todas: traicionar a los héroes.
Abandona la Comisión.
Rompe con su familia.
Y se lanza de lleno al lado del villano al que no debía siquiera mirar.
El mundo lo llama monstruo.
Los héroes lo llaman traidor.
Shigaraki se burla de él.
All For One lo subestima.
Pero Shoto solo quiere una cosa: salvar a Izuku... incluso si él no quiere ser salvado.
Y en medio del derrumbe del mundo, entre caos, sacrificios y traiciones, queda una última duda que ni siquiera Shoto puede responder:
¿Pero Izuku lo reconocerá?
¿O Shoto solo fue otra pieza en su juego?
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