Durante dos años, Zarissa creyó conocer al hombre con el que compartía su vida.
Su voz. Sus manos. Su presencia constante en la oscuridad.
Hasta que un día, él desaparece... y con él, todo lo que ella creía real.
No hay registros. No hay documentos. No hay testigos.
Solo recuerdos que nadie más parece haber vivido.
Atrapada entre interrogatorios, silencios oficiales y una verdad que se niega a mostrarse completa, Zarissa empieza a hacer lo único que todavía puede: forzar al sistema a mirarla.
Si nadie quiere escucharla, aprenderá a gritar de otra forma.
Cruzar límites -legales, mentales, morales- se vuelve parte del proceso.
Cada decisión la acerca a algo... o la aleja definitivamente de sí misma.
Porque cuando amas a alguien que nunca existió del todo,
la pregunta ya no es qué pasó,
sino qué estás dispuesta a hacer para volver a verlo.
Yamaguchi es muy lindo.
Hinata es tonto, pero adorable.
Tsukishima es... atractivo.
Kageyama es guapo.
Los cuatro chicos de primer año del Karasuno comienzan a sentir cosas entre ellos.
No saben si eso es amistad, amor o solo los nervios de jugar en la cancha.
Pero cada vez que juegan juntos,
sus corazones laten al mismo tiempo.
No hace falta explicarlo,
basta estar en 𝑠𝑖𝑛𝑐𝑟𝑜𝑛𝑖́𝑎