Gia vive aprendiendo a convivir consigo misma. Con pensamientos que pesan más de lo que deja ver y heridas que no siempre sabe nombrar, enfrenta cada día como puede, fingiendo que todo está bajo control.
Said, en cambio, parece tener una vida definida: dinero, seguridad y un camino marcado desde antes de que pudiera elegir. Educado, sereno y siempre un paso adelante, carga con expectativas que no le pertenecen del todo.
Sus caminos se cruzan de forma silenciosa, casi natural, y lo que surge entre ellos no es inmediato ni sencillo. Entre miradas que dicen más de lo que se atreven a confesar, conversaciones a medias y emociones contenidas, ambos se verán obligados a enfrentarse a lo que han evitado por mucho tiempo.
Porque algunas historias no comienzan cuando dos personas se conocen... sino cuando una decide dejar de huir de sí misma.
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