Cuando nuestras almas recuerdan.

Cuando nuestras almas recuerdan.

  • WpView
    Reads 61
  • WpVote
    Votes 21
  • WpPart
    Parts 8
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Wed, Dec 17, 2025
WpInfo
Fiction
Romance
Hay amores que nacen del azar. Y hay amores que jamás han sabido morir. Esta no es una historia de coincidencias. Es la historia de dos almas que han aprendido a encontrarse incluso cuando el mundo las separa. De dos personas que se reconocen sin comprender por qué, que tiemblan frente a rostros desconocidos y sienten nostalgia por vidas que nunca vivieron... o que ya vivieron demasiadas veces. Ella camina entre fragmentos que no logra nombrar. Él carga verdades que no puede enterrar. Entre recuerdos que no deberían existir, sueños que se sienten como advertencias y un amor que siempre termina en traición, ambos descubrirán que el pasado no descansa... solo espera. Porque algunas almas no eligen amarse. Simplemente no saben cómo dejar de encontrarse.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Fast love
  • 𝘚𝘦 𝘧𝘶𝘦, 𝘷𝘰𝘭𝘷𝘪ó
  • La criada
  • Luz en la oscuridad / Freenbecky G!p
  • La cuestionable forma de perder el amor
  • 𝘽𝙚𝙚𝙧 𝙖𝙣𝙙 𝙤𝙧𝙖𝙣𝙜𝙚 𝙟𝙪𝙞𝙘𝙚 | 𝙍𝙤𝙧𝙤𝙣𝙤𝙖 𝙕𝙤𝙧𝙤
  • Perfecto odio
  • Lazos de sangre || Byler
Fast love

París no suena igual desde que él llegó. Los motores rugen como bestias enjauladas bajo la lluvia, rompiendo la calma de la ciudad más romántica del mundo. El asfalto quema. Las luces de neón se reflejan en los charcos, y los paparazzi hacen guardia como lobos hambrientos frente a cada hotel de lujo, cada bar escondido, cada sombra que podría ser él. Jeon Jungkook. Campeón de automovilismo, arrogante, temido, hermoso en la forma en que lo son las tormentas eléctricas. Kim Taehyung. Modelo codiciado en las pasarelas más exclusivas de Europa, rostro de campañas millonarias, elegante, intocable, y una belleza que no pedía atención, la exigía. No deberían haberse conocido. Y sin embargo, el universo decidió que se miraran. Solo una mirada. Un segundo. Un latido más rápido. Y desde entonces, nada volvió a frenar.

More details
WpActionLinkContent Guidelines