Destinados incluso antes de que comenzara el tiempo
Prólogo
Dicen que el amor nace cuando dos personas se ven por primera vez, que surge en una mirada o en una palabra dicha al azar. Pero hay amores que no empiezan en este mundo, ni en este tiempo. Erling y Jude no se encontraron por casualidad: sus almas ya se conocían, ya se buscaban y ya se amaban mucho antes de que sus cuerpos tuvieran forma, mucho antes de que el tiempo mismo empezara a contar sus días.
Separados por siglos que parecían imposibles de cruzar, uno viviendo en la soledad de un presente que no le daba lugar, otro atrapado en un futuro que no pidió y en un destino que quería imponerle reglas que no aceptaba. Ninguno de los dos sabía el porqué de esa nostalgia que sentían en el pecho, ni por qué sus corazones latían con fuerza ante una sombra que solo aparecía en los sueños. Pero esa certeza que nadie más entendía no era una ilusión: era el recuerdo de un amor que siempre había existido, esperando pacientemente a que el destino les diera la oportunidad de encontrarse por fin.
Esta es la historia de dos almas destinadas, que ni el tiempo, ni las distancias ni las normas pudieron mantener separadas.