Nadie huye de su destino. Esa era la única lección inamovible que los Pevensie aprendieron, grabada a fuego en su memoria.
Su leyenda fue una contienda feroz, marcada por el filo de la alegría y el tajo de la incertidumbre, donde cada lágrima era el precio de la victoria.
Pero hasta en el cierre hay una promesa. Con el rugido de una nueva vida, el Destino no solo lanza hilos, sino ataduras inquebrantables que, silenciosas y hambrientas, esperan el momento de arrastrar a la siguiente generación.
El Destino despliega un nuevo mapa de batalla. Sus líneas de combate esperan, listas para atrapar al que se atreva a tomar el siguiente paso.
|| SEGUNDA PARTE DE DESTINO ||
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