Ella creyó que el amor dolía, pero no así.
Él era el tipo de muchacho que sabía exactamente qué decir para quedarse... y qué callar para no comprometerse. Theodore tenía esa sonrisa que confundía, ese "te extraño" que solo llegaba cuando le convenía, y esa forma de tocar su vida sin quedarse nunca del todo.
La historia comenzó con una ruptura que no terminó de romper nada. Se alejaron, sí, pero nunca del todo. Entre mensajes borrados, silencios incómodos y promesas vacías, él siempre volvía... y ella siempre dudaba.
Hasta que un día, Tapia cruzó el límite:
empezó a condicionar todo a lo que ella podía darle, a las fotos que pedía, a la atención que exigía.
Ella aceptó una vez.
Y él creyó que tenía control para siempre.
Pero esta no es una historia de una chica débil.
Es la historia de una chica que empieza a despertar, que empieza a entender que cariño no es presión, que amor no es manipulación... y que a veces lo más valiente es decir "no".
Entre mensajes que hieren, promesas que enamoran y verdades que queman, ella tendrá que decidir si sigue cayendo... o si finalmente rompe el guion que él escribió para ella.
Porque él quiere poder.
Pero ella está empezando a querer libertad.
Soy la capitana del equipo femenino de mi secundaria.
El fútbol es mi vida y ganar siempre fue lo único que me importó.
Nunca dudé que mi equipo y yo éramos las mejores... hasta que nos obligaron a jugar contra los chicos de la escuela del sur.
Ahí apareció Max.
El capitán del equipo masculino.
Arrogante, egocéntrico y convencido de que somos inferiores.
Desde el primer cruce supe que lo odiaba. Y que haría lo imposible por ganarle.
Pero las cosas se complican cuando una mentira sale de mi boca
y el único que puede ayudarme a sostenerla... es mi peor enemigo.
Fingir estar con Max era solo una estrategia. Nada más.
El problema es que odiarlo cada vez se vuelve más difícil.
Y perder el control con tu rival nunca termina bien.