Yo no esperaba volver a abrir los ojos, ni a nacer tampoco. Pero la vida nunca escucha, solo crea a su antojo sin preguntar qué harán esas creaciones. Fue como mi magia: vino de repente para quedarse por siempre, pero nunca dio respuestas.
Tampoco nunca esperé volver a ser una hermana mayor. Ya había cuidado niños, ya me había encariñado y sacrificado por mis hermanos, por esos niños tontos que siempre se largaban de cabeza al peligro.
Ya había vivido una guerra y ganado, ¿por que yo tenía que hacerlo todo otra vez? Si yo nunca hubiera pedido eso, ¿por que esos niños sufren tanto como lo hicieron mis hermanos?
Pues como siempre los adultos no cuidaban ni protegen sino que hieren y lastiman es decir, que como siempre solo yo protejo y guío.
Todos os Direitos Reservados