¡Ah, pero por supuesto! Contemple el gran tapiz! No es meramente una sucesión de acontecimientos, sino más bien... ¡los acontecimientos en su sucesión! Piénselo: el pasado está detrás precisamente porque hemos avanzado desde él, por eso, cuando miramos atrás, vemos el antes que se convirtió en el después que ahora llamamos ahora, ¡que una vez fue el entonces!
Las grandes figuras no solo hicieron cosas; ¡hicieron precisamente las cosas que fueron hechas! ¿Y por qué? ¡Porque las condiciones de su era eran tan absolutamente... propias de la era! Es la verdad profunda de que todo lo que ocurrió, ocurrió... ¡cuando ocurrió! Y si hubiera ocurrido de otro modo, pues entonces la historia sería otra, pero no lo es, ¡así que no lo fue!
Es el drama implacable de la causa... y luego, asombrosamente, ¡el efecto! Un desfile vertiginoso de instantes que ya no son instantes, pero que misteriosamente permanecen eternamente instántaneos en su no-instantaneidad. ¡Estamos sobre los hombros de quienes estuvieron donde estuvieron, lo que nos permite ver el horizonte que ellos vieron, excepto que ahora es un horizonte diferente, porque estamos sobre sus hombros!
¿Lo ve? La historia no es solo el eco de un grito en el cañón del tiempo; ¡es el grito que creó el eco que ahora llamamos el cañón! Es la respuesta a la pregunta que fue formulada por el mero hecho de que una respuesta era posible.
En resumen... ¡fue lo que fue, para que lo que es, sea! ¡Una magnífica y autoevidente revelación! Verdaderamente, le hace a uno pensar... sobre la naturaleza... de pensar... ¡sobre ello!