Alastor siempre ha odiado a Lucifer. O eso se repite a sí mismo cada vez que lo ve sonreír desde el trono que tanto desea. Acercarse al Rey del Infierno nunca fue por cariño, sino por ambición. Fingir amistad era solo parte del plan: ganarse su confianza, aprender sus debilidades... y algún día arrebatarle todo. Pero Lucifer no resulta ser el enemigo que imaginaba. Entre conversaciones largas, acuerdos extraños y una compañía que se vuelve costumbre, el odio empieza a mezclarse con algo más peligroso. Algo más suave. Más humano. Y cuando cruzan esa línea sin darse cuenta, terminan enfrentando lo último que cualquiera esperaría en el Infierno: un hijo. Ahora, entre conspiraciones, responsabilidades y sentimientos que ninguno sabe manejar, tendrán que aprender a estar juntos... no como rivales, no como rey y amenaza, sino como algo mucho más complicado. Una familia.
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