Una chica de 21, rubia, y de nacionalidad venezolana buscaba su propio ritmo en el caos neoyorquino, solamente queriendo una noche sin preocupaciones. Lo que no sabe es que ha sido el objetivo de un encargo, un trabajo tan peligroso como la pasión del alcohol.
Un joven policía neoyorquino de 23, con deudas y sarcasmo tan afilado y penetrante como sus ojos grises, solo acepto una misión: vigilar. Pero entre el calor de una discoteca, el roce de cuerpos, y la inesperada noche de pasión, la línea entre obligación y deseo se vuelve extremadamente borrosa...
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