Se suponía que era un omega defectuoso, uno que jamás iba a entrar en celo, sus padres muchas veces se lo gritaron en la cara y señalaban que era su castigo por ser un mediocre, pues de esa forma nunca iba a encontrar pareja. Con eso en mente, decidió no decir su segundo género, ¿para qué? De todos modos, no iba a poder hacer algo al respecto.
Para cada Toro Negro él es un beta más del montón, incluso comenzó a sentirse como uno, pero todo cambia cuando en sus manos llega una novela, una que despierta aquello que se supone no existía.
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