Recuerdo la tranquilidad de la carretera, el frío de la niebla, la risa de mi hermano, el tono cálido de mi padre al volante... y luego, el estruendo. El metal retorciéndose como papel, el mundo dándose la vuelta, el silencio absoluto que siguió al impacto.
No morí al instante. Y ciertamente lo hubiera preferido.
Mientras la sangre me nublaba la vista, no vi luces de ambulancia, sino siluetas encapuchadas. No vinieron a salvarnos; mi padre había muerto en el choque y Fui testigo de cómo mi hermano fue asesinado por ellos.
Y yo...
Fui usado como sacrificio para un ritual que no comprendía. Cuando el hacha ceremonial corto mí cuello, mi última oración no fue por mi vida, sino por verlos una última vez.
Pero el Cielo no respondió.
Me desperté en un vacío, un lugar donde el tiempo no existía. Y entonces, Ella habló.
"Qué desperdicio... un alma para servir, rota por un capricho del destino."
La voz no venía de afuera, sino de cada rincón de mi mente. Frente a mí, entre sombras que se entrelazaban como raíces de un árbol maldito, se materializó una silueta. No tenía un rostro definido, solo ojos que parecían mil lagos de sangre llenándose al mismo tiempo. Era Ella. Roo.
"¿Tienes preguntas? quién no, Pero antes de responderlas no te parece injusto esta conclusión, te cumpliré el capricho de una justicia o venganza"
" Pero a cambio"
Me mostró una visión: siete corazones latiendo, siete tiranos del Infierno, siete Pecados.
"Debes cumplirme un favor, Pero antes debes aceptarla a ella"
las sombras y los ojos se fundieron en una corona frente a mí, mientras escuchaba una y otra vez las palabras de la entidad.
" Por supuesto" le susurré.
♦️ entrega de derechos ♦️
Ni Hazbin hotel o cult of the lamp ni sus personajes me pertenecen todos sus derechos a sus creadores.
All Rights Reserved