Muchos ven a la muerte como el jefe final de sus vidas, tan fría, tan solitaria, tan hermosa, tan injusta...
Se lleva parejo, la muerte no tiene preferencia, ricos, pobres, clase media, animales, buenas personas, malas personas. A todos nos llegará el día de pagar por nuestras acciones.
Todos estábamos felices tras el volante, fanáticos aclamando nuestros nombres, carteles apoyándonos, luces moviles que iluminaban el cielo nocturno, bullicio en el público, pantallas grandes enfocando a cada uno.
Que ironía, la muerte nos admiraba en primera fila, su rostro indescriptible nos seguía aterradoramente.
Las personas a su alrededor actuaban como si nada, como si ellos no pudieran ver qué la muerte estaba entre ellos, aunque su mirada nos apuntaba a los que ansiosos conduciamos.
O tal vez solo me estaba mirando a mí.... fue lo último que cruzó mi mente antes de sentir mi auto tambalear.
Lo que antes era felicidad y emoción, no era más que agonía, dolor y llanto...
la muerte abría sus alas, todas las almas iban a él, se veía tan imponente, tantas almas que acudían bajo su capa y se perdían en la oscuridad que emanaba.
Caminó hacia mí, "vamos a un lugar mejor" soltó con voz gutural. Sin darme tiempo de pensar, me tomo en sus esqueléticos brazos y hasta ahí quedó mi conciencia terrenal.
Algo injusto, tenía tantos planes, tantos sueños que me fueron arrebatados, mis amigos muertos me comentaban todas las noches que el otro mundo era totalmente hermoso para los que se lo tenían ganado, pero para los desterrados era el infierno mismo.
Supongo que hoy confirmaré si tengo ganado el cielo o el infierno...
Tüm hakları saklıdır