Hay amores que empiezan mal. Y luego están Aixa y Marc... que nunca tuvieron una oportunidad de empezar bien. Aixa y Marc nunca supieron quererse bien. Siempre fueron demasiado. Demasiado cercanos, demasiado intensos, demasiado necesarios el uno para el otro. De esos que no necesitan hablar para entenderse, de los que se miran y ya saben. De los que se eligen... incluso cuando no deberían. Crecieron juntos, se hicieron juntos. Y en el proceso, se acostumbraron a no existir sin el otro. Pero nadie les enseñó dónde parar. Porque nadie te prepara para desear a la persona que lo sabe todo de ti. Para cruzar una línea que juraste nunca tocar. Para descubrir que la única persona capaz de destruirte... es también la única a la que no puedes dejar. Y lo que empezó como complicidad se fue deformando con los años.
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