los últimos momentos de Emiya Shirou frente a Angelica Ainsworth no fueron los de un héroe victorioso, sino los de alguien que ya había aceptado el precio de su decisión. Exhausto, con el cuerpo al límite y la mente aún más cargada, Shirou luchó no para ganar, sino para ganar tiempo, para proteger a Miyu aun cuando sabía que su propio futuro se desmoronaba. Cada proyección forzada desgarraba su cuerpo, cada espada invocada lo alejaba un poco más de sí mismo, pero aun así avanzó, enfrentando el poder abrumador del Archer Card de Angelica con una determinación casi silenciosa. En esos instantes finales, ya no peleaba por un ideal abstracto ni por salvar a todos, sino por una sola persona, aceptando que ese camino lo convertiría en algo distinto, quizá en lo mismo que juró nunca ser. Cuando cayó, no lo hizo derrotado en espíritu, sino consciente de que había elegido cargar con ese pecado para que alguien más pudiera seguir viviendo...
Mᴀᴛᴛʜᴇᴏ Rɪᴅᴅʟᴇ no necesita a nadie.
Ni profesores, ni reglas, ni tutorías.
Pero cuando Dumbledore lo amenaza con repetir quinto año ---y con la decepción de su familia respirándole en la nuca---, no le queda más opción que aceptar la ayuda de Kʏʟɪᴇ.
Kʏʟɪᴇ Pᴇᴍʙʀᴏᴋᴇ, la chica Hufflepuff con sonrisa de azúcar, notas perfectas y un novio que la rompe en silencio.
Ella es el tipo de persona que él nunca entendió.
Él es el tipo de chico del que ella debería mantenerse lejos.
Pero cuando los encuentros en la biblioteca se vuelven más frecuentes que los insultos de Cormac, Mattheo empieza a preguntarse si ser un "mejor novio" no significa algo totalmente distinto a lo que pensaba.