Nadie puede marcar a otra persona más de lo que puede cargar.
Es la ley.
Las marcas no se eligen.
Aparecen cuando el cuerpo siente demasiado por alguien.
Cada vez que me deseas, mi piel responde.
Cada vez que me amas, algo en mí se rompe.
Tú dices que también te duele,
pero tu dolor no deja rastro.
El mío sí.
Lo injusto no es que solo uno cargue las marcas.
Es que lo llames amor
mientras aprendes cuántas veces más puedo soportarlo.
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