
Esta pequeña historia trata el miedo a la soledad, la pérdida y la dependencia emocional. Nunca es tarde para recordar los buenos momentos ni muy pronto para agradecer por ellos. La maduración a veces se consigue a punta de excavar y rellenar ese agujero que en ocasiones nos domina. No pensaba subir este cuento, pero gracias a los incentivos de mi pareja, Michelle, creo que puede tener un lugar en mi biblioteca pública. Espero lo disfruten y gusten un poco más de la vida.All Rights Reserved