"Hay secretos que no se deben escuchar, y monstruos que no se deben mirar."
Leah no es la chica que busca encajar. Es solitaria, huraña y prefiere la compañía de los muertos que la de sus compañeros del instituto. Su único refugio es el denso bosque que rodea el pueblo, donde descansa la tumba de su abuelo. Pero una noche, la paz se rompe con un grito desgarrador que hiela su sangre.
Llevada por una curiosidad que lamentará, Leah descubre una escena sangrienta: un hombre está despedazando a otro con una fuerza inhumana. Bajo la luz de la luna, el atacante se revela como Cassian, el último de los Arkwell.
En el instituto, los Arkwell son una leyenda negra. Se dice que la desaparición de Shelsea fue obra de una secta o un rapto violento. Solo quedó Cassian, un primo lejano de cuerpo robusto y mirada letal, de quien se rumorea que podría despellejarte con solo fijar su vista en ti.
Atrapada y con la muerte rozándole el cuello, Leah comete el error de rogar por su vida. Cassian, un ser que no debería existir entre los humanos, le ofrece un pacto perverso para mantener su secreto a salvo: deberá fingir ser su novia.
En un mundo de reglas ancestrales, que un vampiro se vincule con una humana es un pecado imperdonable. Ahora, Leah está encadenada al monstruo que todos temen, atrapada en una red de mentiras, peligro y una atracción prohibida que podría consumirlos a ambos.
¿Podrás guardar el secreto cuando los pecados comiencen a susurrar?
¿Podrá una humana sobrevivir al cortejo de un depredador que rompió todas las reglas por ella?
¿Qué precio estarías dispuesto a pagar por una vida que ya no te pertenece?
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