MIHER no es un pueblo.
Es un pacto antiguo que sigue vigente.
Bajo una niebla que nunca se va -espesa, cansada, casi consciente- Miher aprendió a sobrevivir repitiendo las mismas mentiras:
aquí no pasa nada,
siempre ha sido así,
no mires demasiado.
Las tragedias se olvidan rápido.
Los muertos se explican mal.
Y las historias incómodas se convierten en susurros... o en leyendas de brujas que nadie se atreve a tomar en serio.
Hasta que alguien escucha
lo que no debería responder.
Cuatro adolescentes comienzan a notar que el pueblo observa, que ciertos lugares recuerdan, y que hay nombres -viejos, prohibidos- que no deben pronunciarse en voz alta.
Porque en Miher, las brujas no son cuentos para asustar niños:
son la memoria de algo que nunca se fue...
y que exige ser alimentado.
A medida que la línea entre lo cotidiano y lo imposible se fractura, cada silencio pesa, cada negación fortalece aquello que duerme bajo la tierra, el agua y la niebla.
Crecer, aquí, significa elegir entre mirar de frente...
o convertirse en parte del ritual.
Oscura, atmosférica y profundamente inquietante, MIHER es una historia sobre el miedo heredado, la culpa colectiva y las fuerzas antiguas que sobreviven cuando un pueblo entero decide no ver.
Una advertencia envuelta en niebla.
Un secreto contado demasiadas veces.
Miher no te persigue.
Te reconoce.
Y ya sabe que llegaste.