Tenía diez años cuando el mar le arrebató a sus padres, y desde entonces nunca volvió a mirarlo de la misma manera.
El accidente fue tan extraño como definitivo: una embarcación pequeña, una salida breve al amanecer, y luego el silencio. No hubo tormenta anunciada ni señales claras de peligro. Solo restos de madera flotando a la deriva y una explicación oficial demasiado corta para llenar el vacío que quedó en su vida. Nadie supo decir con certeza qué ocurrió realmente en aquellas aguas profundas, pero para ella el mar quedó marcado como un cómplice mudo, hermoso y cruel.
Ocho años después, la muchacha -ya con dieciocho cumplidos- caminaba por la vida con una madurez que no había elegido. Aprendió pronto que la orfandad no solo es la ausencia de padres, sino la pérdida de un lugar seguro en el mundo. Creció entre casas ajenas, miradas de lástima y silencios incómodos, desarrollando una coraza que escondía una sensibilidad intensa y peligrosa: la necesidad desesperada de no volver a depender de nadie.
Era delgada, de mirada profunda y gestos contenidos. No hablaba mucho de su pasado, pero lo llevaba consigo como una sombra constante. Había aprendido a sobrevivir, no a vivir. Y aunque juró que jamás permitiría que el destino volviera a decidir por ella, no imaginaba que la tentación -esa fuerza invisible que se disfraza de oportunidad- estaba a punto de cruzarse en su camino.
Porque cuando el dinero falta, cuando el futuro parece un pasillo estrecho sin salidas, incluso las promesas más oscuras pueden brillar como salvación.
Y así, sin saberlo aún, estaba a punto de enfrentarse a la decisión que marcaría su vida para siempre.
Fleur: Mi desesperada decisión ✔️[Darks #0] ¡Ya en librerías!
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[COMPLETADA] Una noche fue suficiente para cambiarlo todo, para destruirlo todo. Él acabó con mi familia, con todo lo que amo y por alguna razón me dejó con vida, ¿Por qué? Es tan doloroso vivir después de esa noche, tal vez él quería que viviera y sufriera, ese me parece un destino aun más cruel que la muerte.
Sobrevivir se ha vuelto mi pan de cada día, y no pasa ni un segundo en el que no intente recordar esa noche, recordar su rostro, identificarlo para que se haga justicia. Soy la única testigo, la única persona que ha sobrevivido de los ataques de ese asesino frío y no puedo ayudar porque no recuerdo nada. La impotencia de no poder darle la justicia que se merece mi familia y todas las otras familias que han sido víctimas me carcome por dentro y me duele cada día.
Pero no me voy a dar por vencida, lo voy a recordar, lo voy atrapar así pierda mi vida en el intento.