Thea es una joven de ojos azules de mirada decidida y expresión serena. Su cabello color avellana cae en ondas naturales desde una coleta alta, sin importar mucho cómo luce, porque no tiene tiempo para arreglarse. Viste ropa práctica y resistente, perfecta para moverse con libertad en un mundo peligroso.
El día en que Thea despertó, el mundo ya era una jaula. Altos muros se alzaban a su alrededor y un laberinto cambiante parecía observar cada uno de sus pasos. Era la primera mujer en llegar a ese lugar, sola pero no indefensa. Fuerte, decidida y con una valentía que no sabía que tenía, Thea comprendió desde el inicio que no había sido enviada allí para rendirse. En medio del peligro, el miedo y los secretos, encontraría algo inesperado: personas por las que valdría la pena luchar, amar... y dar la vida.
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