"Lucius siempre supo que había algo raro en Draco. Eso no hacía que lo amara menos.
No eran rarezas evidentes: no gritaba, no tenía berrinches, no decía cosas impropias para su edad. No necesitaba luces para dormir ni historias antes de acostarse. Cualquier padre estaría orgulloso de un hijo de cuatro años tan bien comportado.
Pero Draco era diferente.
No se parecía del todo a él ni a Narcisa, y al mismo tiempo se parecía a ambos. A veces Lucius se quedaba despierto preguntándose si la locura de la que provenía su esposa estaba manifestándose demasiado pronto en su heredero... pero descartaba la idea. No veía locura en su hijo.
Draco simplemente estaba ahí: tranquilo, sonriente, con una calma que incomodaba a los demás, mientras sus ojos brillaban con diversión y una curiosidad peligrosamente despierta."
Lucius Malfoy. 06/09/1984
All Rights Reserved