Kaelith nunca fue aceptada en su propia casa. Su identidad y su forma de amar son vistas como un error que debe corregirse. Sus padres no la escuchan ni la comprenden; solo intentan cambiarla para que encaje en lo que esperan de ella.
Todo empeora cuando Valeria Montecruz, su prima huérfana, llega a vivir con la familia. Frente a los adultos, Valeria es perfecta: femenina, educada y correcta. Por eso la prefieren. Pero con Kaelith, cuando nadie más está presente, Valeria muestra otra cara: fría, manipuladora y cruel. Poco a poco, va sembrando la idea de que Kaelith es el problema.
Convencidos de que necesita ser "arreglada", sus padres envían a Kaelith a un colegio de corrección.
Allí, el control, los castigos y el maltrato intentan quebrarla bajo la excusa de cambiarla. Sin embargo, Kaelith no le importa pero con el dolor simula aver aprendido pero en realidad no.
A veces, el verano no empieza con risas ni promesas, sino con silencios incómodos, miradas que duran un segundo de más y emociones que nadie sabe nombrar.
Will creía conocer el miedo. Boris creía haber aprendido a esconderlo.
Cuando sus caminos se cruzan, lo que comienza como bromas, cercanía y una complicidad inesperada se transforma lentamente en algo más profundo... y más peligroso. Porque querer a alguien también significa enfrentarse a lo que duele, a lo que se calla y a lo que otros prefieren juzgar.
Entre centros comerciales, sótanos llenos de recuerdos, peleas que dejan cicatrices y noches que cambian todo, este verano pondrá a prueba lealtades, amistades y corazones que aún no saben cómo amar sin romperse.
Algunas historias no nacen para ser fáciles.
Nacen para sentirse.