Laila Graham, profesora de literatura de 28 años, es admirada por su inteligencia, su carisma y su capacidad para inspirar a los estudiantes con los versos de Shakespeare y Sylvia Plath. En la secundaria Westridge, su vida parece perfectamente ordenada.
Pero en la enigmática oscuridad de la ciudad, en un recóndito club nocturno, emerge Roxie: la estrella indiscutible de Eclipse. Una bailarina magnética que deslumbra con lencería fina y tacones rojos, moviéndose al ritmo de la música mientras embelesa a los hombres más poderosos de Chicago.
El caos se apodera de la ciudad cuando aparece un asesino serial. Cada crimen, un castigo meticulosamente planeado contra hombres que han escapado de la justicia. Cada escena del crimen, una obra de arte literaria: citas, versos, referencias sutiles que solo los más atentos sabrán interpretar.
Jake Hall, detective de 28 años recién ascendido y excompañero de secundaria de Laila, es asignado al caso. A medida que sigue el rastro de los poemas y los cuerpos, se va acercando, sin saberlo, a una verdad incómoda... y a una mujer que conoció mucho antes de que se convirtiera en una sombra de dos rostros.
El pueblo de Wilson es tranquilo, regido por sus costumbres y creencias religiosas muy estrictas, donde Leigh ha crecido, siguiendo cada regla y pauta como se le ha indicado. Un pueblo donde no se recibe con mucha gracia a los recién llegados así que cuando Los Steins se mudan a su lado, Leigh no puede evitar sentir curiosidad.
Los Steins son adinerados, misteriosos y muy elegantes. Lucen como el retrato perfecto de una familia, pero ¿Lo son? ¿Qué se esconde detrás de tanta perfección? Y cuando la muerte comienza a merodear el pueblo, todos no pueden evitar preguntarse si tiene algo que ver con los nuevos miembros de la comunidad.
Leigh es la única que puede indagar para descubrir la verdad, ella es la única que puede acercarse al hijo mayor de la familia, el infame, arrogante, y frío Heist.