Cristina, la nueva promesa del fútbol femenino y proveniente de una ciudad de Sevilla, llega a La Masía unos meses antes de cumplir la mayoría de edad. Comienza el peor curso de su vida, o eso dicen las malas lenguas, segundo de Bachillerato, en una clase desconocida. No conoce a nadie de ahí, aunque eso no es lo que más le preocupa, ahí algo que le atormenta mucho más.
La asignatura de Catalán.
Se le da mal, muy mal, así que habla con Gloria, la profesora que imparte la asignatura, y le intenta ayudar poniéndola a hacer un trabajo durante todo el curso con el mejor alumno que ella tiene en la asignatura, Pau, al que Cristina ha bautizado como el chico alto y de ojos preciosos.
A pesar de parecerle guapísimo, Cristina no tiene ningún interés amoroso, y mucho menos sexual, por él en un principio.
Evidentemente, esto tiene un motivo.
Cristina ha pasado por dos relaciones y en ambas ha sufrido demasiado, pero la última la ha dejado completamente rota. En una la engañaron con su mejor amiga, y en otra con la ex de su ex. No busca ninguna relación amorosa. No está preparada para una. Se niega a tener una por el momento.
O eso cree ella.
Porque Pau, a pesar de dársele bien el catalán, también se le da genial ganarse el corazón de la gente en muy poco tiempo.
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