Essie trabaja en el Departamento de Calma, el lugar donde la Ciudad-Neutral "corrige" a quienes sienten demasiado. Allí, entre Boxes blancos y protocolos fríos, su vida consiste en apagar picos emocionales antes de que Métrica los detecte y convierta a la gente en un riesgo. O en un recurso.
El día que entra Eiden Arlot, algo no encaja: sus lecturas son imposibles, su mirada atraviesa el cristal y, lo peor, pronuncia el nombre de Essie como si ya la hubiera estado esperando. Cuando la Banda de Eiden se apaga durante un segundo -un fallo que no debería existir- Essie comete el primer delito: pospone el ajuste para investigar. En ese instante, Métrica abre un seguimiento sobre ella. La ciudad ya los ha visto.
Mientras Essie intenta entender qué es Eiden y por qué el sistema tiembla a su alrededor, descubre la verdad que sostiene la Ciudad-Neutral: la energía que alimenta sus luces y su orden proviene del Lumen, un bioproducto destilado a partir de emociones humanas. Y el combustible más valioso no es el miedo ni el dolor: es el amor estable, constante, renovable. Por eso el Estado no elimina el amor: lo cosecha.
Lo que empieza como una anomalía se convierte en un vínculo. Essie, entrenada para vivir en neutro, empieza a sentir de nuevo. Eiden, marcado por el sistema, se convierte en la única grieta por la que entra la verdad. Juntos, deberán aprender a acercarse sin dejar rastro, a sobrevivir a una ciudad que los quiere como "fuente" y no como personas, y a usar las propias reglas de Métrica contra ella.
Porque si se enamoran, los explotarán. Si se separan, los borrarán. Y si se quedan, tendrán que hacer lo imposible: romper el corazón mecánico de la Ciudad-Neutral desde dentro... sin perder el suyo por el camino.
All Rights Reserved